Ayer despedimos marzo, 31 días más en busca de mi mejor versión mientras sigo intentando asesorar, guiar y acompañar a otros a encontrar la suya. Esa es mi vida.
Encima de unas JOMA, de una elíptica y sobre el rodillo, adaptándome a las circunstancias, sigo manteniendo la constancia habitual.
Como ya sabéis los que seguís este blog, convencido de la multitud de beneficios que tiene, el entrenamiento indoor forma parte de mi rutina diaria. Marzo, un mes que se nos puso cuesta arriba debido a una pequeña lesión que me privó de tomar la salida en la primera maratón prevista del año, se resume así:
- Carrera: 99,94 km
- Cinta: 289,50 km
- Elíptica: 11h13min (10 sesiones)
- Bkool: 358 km
Terminaba febrero con la vista puesta en los 42km y 195metros de la Maratón de Badajoz, primer objetivo del año para el que llevaba tiempo echando horas extras sin escatimar ni negociar esfuerzos. Pero como la vida en ocasiones tiene otros planes para nosotros lejos de los que tenemos previstos, me tuve que resignar y destinar todas mis energías a recuperar bien mi isquio derecho, tocado tras una pequeña microrotura que arrastraba de mi paso por los 10 km Virgen del Camino. Chapa y pintura. Una semana sin correr amortizando la elíptica que normalmente hace funciones de perchero, sirvieron para cicatrizar las heridas que escocían más en mi moral que en la propia pierna.
Mientras escribo estas líneas estoy a seis días de intentar sumar mi 71º asalto oficial a los 42,195 km que, por uno u otro motivo ajenos a mi voluntad, se me resiste desde hace tiempo. Espero que el domingo pueda volver a cruzar la meta de la distancia que me ha hecho ser mejor deportista y una persona más fuerte, más segura de sí misma. Una distancia que quizás cuando más lo necesitaba me hizo creer en mí.
Creer en ti es un trabajo de tiempo completo.
No hay días libres.
El error de muchos es creer que porque pagan una inscripción tienen derecho a una medalla. Hay que ganársela entrenando. Al evento solo se va a recogerla.
¡Afrontamos los últimos 195metros de la preparación para intentar llegar a la salida de la Maratón de Zaragoza con ganas de devorar sus 42k y conquistar la plaza del Pilar!
Esperando que todo vaya según lo previsto, una plaza en la que me fundiré en un fuerte abrazo con Noelia, Alex, Luis, Pedro y Roberto, cinco personas que han depositado su confianza en mí y que se merecen el mejor final posible a este camino que comenzamos hace unos meses con tanta ilusión como respeto se merece una distancia tan mágica. ¡Qué la Virgen nos ayude! 🙏
Una trampa para ratones.
La personalidad resistente es un rasgo que en gran parte es heredado y en gran parte es aprendido. Un rasgo que permite que las personas que lo tienen y que lo han desarrollado, porque también se puede entrenar, vean las situaciones difíciles como una oportunidad, como un desafío. Es un argumento antiestrés.
La personalidad resistente es un rasgo que en gran parte es heredado y en gran parte es aprendido. Un rasgo que permite que las personas que lo tienen y que lo han desarrollado, porque también se puede entrenar, vean las situaciones difíciles como una oportunidad, como un desafío. Es un argumento antiestrés.
Me propongo correr un maratón:
El primer factor es el compromiso. He dicho que voy a correr un maratón y entonces tengo que entrenar tenga frío, tenga calor o llueva para arriba.
El segundo factor es el control, que es más experiencia, más cognitivo. Tú sabes que en una carrera hay veces en las que te das cuenta que puedes ir un poquito más rápido y hay veces que hay que parar. El control te ayuda a tomar decisiones.
La tercera parte es el desafío que es ver las situaciones difíciles, las situaciones adversas como una oportunidad para poder demostrar lo bueno que soy, lo potente que puedo ser y que a mí no me arrugan las dificultades.
El segundo factor es el control, que es más experiencia, más cognitivo. Tú sabes que en una carrera hay veces en las que te das cuenta que puedes ir un poquito más rápido y hay veces que hay que parar. El control te ayuda a tomar decisiones.
La tercera parte es el desafío que es ver las situaciones difíciles, las situaciones adversas como una oportunidad para poder demostrar lo bueno que soy, lo potente que puedo ser y que a mí no me arrugan las dificultades.
Recuerdo, y por eso hoy quiero hablar de este concepto, que cuando completé dos maratones sobre una cinta de correr o pedaleé durante 360 kilómetros en el rodillo conectado a la plataforma Bkool, yo sentí que era diferente, que yo no era como los demás. Por ello, la personalidad resistente es un constructo que debería de enseñarse en las escuelas de entrenadores porque ayuda a enseñar a la gente que el deporte es muy duro, pero es que la dureza del deporte es la oportunidad de ser diferente, la oportunidad de ser distinto.
Los maratonianos somos distintos porque vivimos en una constante apuesta a la triple k, kilómetros con kilómetros con más kilómetros.
Mi vida está llena de personalidad resistente y de mucho optimismo, algo que es fundamental. Hay mucha desilusión en la sociedad porque vemos que la gente que debería de ser cierto modelo, son modelos de lo peor. Y por estar ahí nuestra sociedad está sufriendo lo que no debería.
Desarrollar la personalidad resistente con los deportistas es fundamental. Hoy estoy cansado, pues hoy es el día que hay que intentarlo. Saldrá bien, saldrá mal pero la zona de confort es una trampa para ratones. Los ratones lo tienen todo pero viven en una jaula. Entonces, la zona de confort es muy triste.
Hablamos a menudo de la felicidad, pero la felicidad hay que buscarla y trabajarla. El bienestar se busca. La vida es cambio y hay que adaptarse a esos cambios y esa búsqueda es maravillosa. Los atletas, los deportistas, lo hacemos cada día, en cada entrenamiento, en cada competición y en cada meta que nos planteamos. Porque cuando proyectamos un reto, afrontarlo es lo que nos va a dar esa sonrisa para la vida y esto es muy importante mantenerlo. Se trata de mejorar, de intentar ir un poquito más allá y salir de esa zona de confort.
Los deportistas con los que trabajo me preocupa como están, me preocupo de que se sientan bien, de que mi trabajo con ellos sea rentable y que sea un trabajo que les ayude realmente a conseguir sus metas. Me preocupo de que salgan de su zona de confort, de que no caigan en esta trampa para ratones.
Soy un apasionado. Y creo que esa pasión hay que tenerla para correr, pero también para motivar, ayudar, acompañar y guiar a otros y otras a que también lo hagan.
Si tienes algún objetivo en mente y te apetece compartirlo con gente sana y estar asesorado/a, en nuestro grupo de entrenamiento tienes un sitio.
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Soy un gran defensor de los suplementos deportivos y creo que son imprescindibles para rendir bien, pero siempre consumidos con lógica y no olvidando que nunca deben sustituir a una correcta alimentación. Por ello, aunque vivo de recomendar y vender este tipo de productos, nunca seré un buen "influencer", ni lo pretendo 😉
Contacto: Héctor Moro Díez
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